Sunday, September 18, 2011

Las Competencias del Docente para el Siglo XXI

(Adaptado de una presentación que impartí en el XV Seminario de Educación en El Instituto Laurens, el 28 de Mayo del año 2011, Monterrey, Nuevo León, México)

En este ensayo, quiero compartir lo que he encontrado en casi 20 años como educador. Me imagino que la lista completa de competencias que pueden ayudar los maestros es una lista inexhaustible; entonces, mi meta aquí es nada más que compartir las cinco competencias más importantes para los maestros de aula en este Siglo XXI.

Antes de compartir las competencias, quiero compartir con ustedes un poquito de mi propia filosofía de educación. No se preocupe—sería muy breve! Tengo yo dos propósitos en mi trabajo como maestro de redacción/retorica. Primero, quiero ver que mis estudiantes son mejores escritores cuando salen de me aula en el fin del semestre que cuando entraron en el principio; segundo, quiero ver que mis estudiantes son personas cambiadas, diferentes, por estar en mi aula un semestre. Como maestro, soy empleado para enseñar redacción (o gramática)—mis alumnos deben aprender lo que estoy enseñando. Unos van a aprender más y dominar la materia…y otros no van a aprender tanto, sino deben salir mejor que antes en su competencia de escribir. Pero esto no es todo. Por mi propia esperanza, por mi fe, por mis experiencias de vida, por las lecciones aprendido en mis errores y éxitos, mis alumnos deber ver más que redacción, deber aprender más que solo como escribir un párrafo o ensayo. Mis alumnos deben aprender algo de la vida, algo que puede ayudarles en la vida o por lo menos, algo que va a forzarles pensar “fuera del cuadro.” Si he logrado estas dos cosas, me sentiría que he sido un éxito en mi intento de enseñar.

Y, ahora…adelante a las competencias más importantes para los maestros del Siglo XXI.

I. CONOCIMIENTO DE SU MATERIA.

Claro, si vamos a estar en pie antes de nuestros alumnos, debemos saber lo que vamos a enseñar. Si es matemática, debemos entender y saber bien las matemáticas; si es geografía, debemos saber bien el contenido del curso de geografía. Para los maestros de secundaria y prepa, un “conocimiento general” es importante también. Jóvenes en estos grados están “conectando los puntos” del mundo en general, pues debemos conocer aun más que la mera materia estamos impartiendo. Maestros de estos niveles tienen que seguir las noticias por periódico o televisión…que ellos estarían listos recibir las preguntas de sus alumnos.

II. COMUNICACIÓN.

No estaba cierto cual debe he puesto primero—lo de arriba o esta competencia. Me imagino que los dos son de importancia igual. Como maestros, tenemos que tener la capacidad comunicar lo que sabemos. Por eso, en las escuelas de educación forzamos a los estudiantes maestros hacer presentaciones orales semestre tras semestre. Nada es más importante que una auto-confianza y una comodidad antes un grupo de estudiantes. Si no somos cómodas, si faltamos la auto-confianza, los alumnos van a saberlo…y nuestra capacidad comunicar la materia sería seriamente impactada. Entonces, no dejó ni minimiza la importancia de presentar en pública en el entrenamiento de maestros.

communication

Relacionado, tenemos que aceptar e usar los métodos de comunicación dado por la tecnología. Comunico con mis alumnos (niveles prepa y universitario) por e-mail, blog y Facebook. Hoy en día, muchos alumnos de secundaria y aun de primaria tienen “smartfones” con acceso al internet y email. Ellos ya están aprovechando la tecnología…y debemos hacerlo también. En mi caso, por lo menos, cada uno de mis alumnos tiene que comunicar conmigo por e-mail. Si estamos preparando alumnos para funcionar y vivir en este Siglo XXI…también debemos vivir en este Siglo con ellos. No lo amo el Face…sino es parte de las vidas de nuestros alumnos. Por eso, tenemos que estar allá con ellos. Si no, estamos perdiendo una buena oportunidad comunicar e impactar las vidas suyas.

III. PREPARACIÓN.

Tener el conocimiento y la habilidad comunicar con nuestros alumnos no es bastante. Tenemos que prepararnos día tras día para presentar la materia en una forma lógica, ordenada. Si ya es un maestro, usted sabe que no hay sentido peor que llegar en el aula, estar antes sus alumnos…no tener plan ni saber dónde va. Preparación significa que tenemos un plan, una dirección, un camino para seguir. La escuela tiene un currículum para seguir…pero usualmente no incluye los detalles. Tenemos que sentarnos y planear las semanas de clases. Como maestros, tenemos que preparar nuestras clases, debemos saber día a día a donde vamos en la materia. Otra vez, si llegamos sin preparación, los alumnos van a saber…y tomar ventaja de la situación.

Preparedness

Preparación incluye decidiendo como vamos a impartir la materia—si es por lectura, lecciones, PowerPoint, trabajo/investigación en grupo…o cualquier manera. Debemos tomar en cuenta que tenemos personas que aprenden en formas diferentes—aprendedores oyentes, oculares, táctiles, etcétera. Entonces, un maestro preparado va a incluir variedad en sus planes de lecciones que todos sus alumnos van a tener la oportunidad para aprender y disfrutar la clase.

El maestro preparado llega a su clase listo para enseñar, con ganas de enseñar…preocupado por los estudiantes en su cuidado.

IV. EXPECTATIVAS CLARAS

Para mantener orden, para evitar disputes, para tener un ambiente libre de estrés, tenemos que compartir con nuestros estudiantes en una forma muy clara nuestras propias expectativas por ellos. Tenemos que compartir las expectativas educativas (usualmente en la forma de un sílabo o programa académica) y las expectativas sociales (como vamos a comportarnos en el aula, en receso, etcétera…como vamos a comunicar y no). No solamente compartimos las expectativas, sino las consecuencias de no cumplir con las expectativas. Es muy importante que el maestro responda rápidamente en los primeros casos para establecer la importancia y realidad de las expectativas. Si no, este maestro va a batallar día tras día todo el semestre para mantener control sobre su aula y sus alumnos. Sí, claro, queremos que los alumno nos aman…y es exactamente por amarles que establecemos limites…y consecuencias! Porque, si no hay límites y no hay consecuencias, vamos a tener un desastre…y un desastre no dice mucho del amor!

Expectations

Una palabra más aquí sobre la administración. La administración debe comunicar claramente sus expectativas sobre la disciplina del aula. Y, después, cuando el maestro está haciendo cumplir las reglas a los alumnos, la administración tiene que apoyar y hacer un respaldo al maestro. Si la administración fracasa en esto, los maestros son dejados como necios o payazos…y no sirve nada. Entonces, administradores—sea el respaldo de sus maestros que ellos pueden cumplir su trabaja con eficaz.

V. RESPETO MUTUO.

Esta competencia es directamente relacionada al anterior. Si queremos respeto de nuestros alumnos, tenemos que mostrarles respeto. Si queremos respeto de nuestros estudiantes, tenemos que merecerlo. Si queremos respeto de los aprendedores en nuestras aulas, tenemos que tratar a todos con respeto.

Respect

Tenemos que aprender los nombres de nuestros alumnos y reconocer su existencia y humanidad. Tenemos que hablar con respecto de los administradores. Los maestros tienen que tratar uno al otro con respeto—en público como en privado. Los administradores tienen que respetar y tratar con respecto a sus maestros y a los estudiantes. Si queremos un ambiente de respecto, TODOS tienen que estar involucrado…y TODOS tienen que mantener este ambiente.

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Espero que este ensayo ha servido para moverle pensar más allá. Sí, claro, hay muchas otras capacidades importantes para maestros…pero si podemos enfocar en estas cinco, creo que podemos ver maestros mejores, administradores mejores y—más que todo—escuelas mejores en donde alumnos puedan aprender lo que es necesario para ser éxitos…en la escuela y en la sociedad.

(Gracias por su paciencia y su perdon sobre me redacción—sí, soy maestro de ingles…sino estudiante de español!)

Sunday, September 11, 2011

I Never Met Jesus…

Sounds like an odd confession coming from this disciple, pastor, missionary guy, but stay with me….

The lady is an amazing woman who has affected my life in profound ways. I have watched her and learned from her. She has molded me and shaped me in many ways. I listened to her as she told stories, as she conversed with others, as she spoke in gentle whispers and in those rare occasions when deep anger rose to the surface. I followed her at times through great crowds of people…and sat near her around tables, on beaches and in cars. Her songs lulled me sleep…her voice called me to life in the mornings. However, the curious thing is that I never ‘met’ this woman—Mom was just always there.

Having grown up in the Church and in a Christian home, Jesus was just always there. From the Bible stories that my parents read to me at night…to the prayers around the table at meal-times…to the Bibles that seemed to form a part of my parents’ accoutrements—Jesus was just always there, simply part of the very fabric of life.

You should know, however, that the relationship has been in constant flux…both with Jesus and with my Mom. I have grown to know and love my Mom more deeply through the years. In my earliest years (especially those that I have no recollection of!), Mom was there caring for me, meeting all my needs…and I did take her for granted. But, as I grew older, as I matured and began to see the reality of life, I saw that Mom worked very hard cleaning, washing, cooking, taxiing, lobbying…all on my behalf. Now that I am a parent—Wow!—my estimation of my mother has grown even more. I now know not only the joys of parenthood but also the profound pains of parenting…and that gives me even more insight and appreciation for my Mom.

In the very same way, my knowledge of, my appreciation for, my love for Jesus has grown as I have come to know Him in a deeper and deeper way. While there is no time that I never knew Him, I clearly remember when our relationship took decided leaps—in 1972 when I began to understand what His act on the cross meant for me…and I followed in baptism at Central Baptist Church in Georgetown, Guyana; in 1976 when I began to see the scope of God’s immeasurability while sitting on a hill overlooking Mosquito Bay in Grenada, West Indies; in 1983 when the Fatherhood of God stepped in to fill the void left by the death of my father when we lived in Decatur, Georgia; in 1985 when I determined that I, too, wanted to be a real disciple of His as college student at Shorter College in Rome, Georgia; in 1989 when I experienced the very real presence of the Spirit of Jesus in my life in the midst, believe it or not, of a very dry, boring “evangelistic” service in Louisville, Kentucky; in 1992 when I sensed a call to join Jesus in ministering in the Church after joining Mt. Pleasant UMC while teaching in Cleveland, Georgia; in 2004 when my wife and I both heard the “call” to step out in faith to live and serve in missions after having served with the amazing people of Coosa UMC in Blairsville, Georgia. As with any living relationship, mine with Jesus has grown closer and deeper through the years.

Someone not raised in the Church or in a Christian family may arrive at any or all of these points in one fell swoop…and have that “conversion experience.” I imagine and have heard from many that it is an amazing, completely life-changing, joyfully shocking experience. Those, perhaps, cannot imagine coming to Jesus any other way…in the same way I cannot imagine what it would be like not to have always known Him. The Good News is that Jesus doesn’t really care how or when we come to know Him—it only matters that we know Him, whether we meet Him as a Stranger on the way…or whether we grow up and into a life-long relationship with Him. All I can say is…thank you, Mom and Dad, for making sure that I always knew Him, for making Him a bright thread in the fabric of our lives.

Monday, September 5, 2011

Madea: A New Discovery for a Late Arrival…

One of the “cool” things about living outside the US for so long is that I now return and so much is new to me. In the daily wanderings of life, I happen upon things that have long become “old news” for the culture-at-large…but are delightfully new and exciting for this boy.

Okay, so she’s a little crude…and the humor sometimes a little “off color” (so to speak!)…but the message and impact astound. In fact, I’ve only had two of these experiences so far, but each time I was brought to tears—quite literally—as I watched the stories unfold. Sometimes they were tears of laughter…at other times tears of emotions that welled up from within. I have to say, Madea is…”the bomb!”

tyler_perry

Tyler Perry has created an amazing character. Rather, he has created an amazing slate of characters in his Medea movies. Of course, Medea is that delightful “Big Mama”-esque figure (the character brought to life in Martin Lawrence’s hit movies)…but she is deeper and more than Big Mama. She is hard, harsh, in your face…and in that key moment, she says just the thing that her family and friends around her need to hear. She is strong…and she has purpose…and she is no-nonsense. And, she keeps me laughing until I cry.

Mabel-Madea-Simmons

However, the Madea movies are far more than Madea. They are stories about relationships, cultural situations, ethics, family structures, social ills…and faith. We are confronted with love…and abuse, caring parents and children…and neglect. We see men and women who chose the ethical path…and the scoundrels who cast morals and ethics to the wind. And, we find faith…deep, sincere, painfully honest faith. We don’t find a sugar-coated “Jesus loves me” faith…we find that faith that “lifts me out the pit and sets my feet upon a rock” faith. We don’t find a white-washed Jesus of the Protestant work ethic who resides in a nice home, in a nice neighborhood…we find a Jesus who walks the hard streets of Atlanta, that trods through the power-hungry board-rooms and power-abused court-rooms…and then sits in the kitchen of the poor and outcast.

Far too often, when we see “faith” films they are cheesy…painfully and boringly predictable. In Madea we find real people, in real situations, interacting in the messiness of life…yet, holding on to faith that really and truly guides their actions and forms their personality and being. Oh, it’s still film…so it’s not real-real…but Perry manages to portray people—really bring them to life—in a way that I’ve not seen before in American media.

Now, of course, I’m going to be a bit partial to the films also because they are set in my American home-state of Georgia. After attending high school in Dekalb County…running the streets of greater-Atlanta—going to the Fox…enjoying bagels in Little Five Points…spending afternoons at Piedmont Park…and all the others things in that great city—I love seeing all those places in my memories in the background and infused in the conversations of the Madea films. They’re a joy.

And the real proof of these films?? As the film comes to a close, after seeing the family-ties, the impact of history—recent and not-so-recent, the sense of belonging, the profound interplay of life and faith…after all of that, I find myself wishing I were Black….

Thank you, Tyler Perry, for these amazing films…and may you continue to impact lives beyond your imagination as you share these stories of family, hope, forgiveness and faith.